No he escrito antes. Lo reconozco, no es por falta de tiempo. No es por la saturación en el trabajo, no. Simplemente es, porque he estado disfrutando de unas inmerecidas vacaciones (no os podeis imaginar lo que me ha costado empalmar los días en los dos trabajos). Seis días libres, en los que podría haber salido de la vorágine madrileña y poder disfrutar de unos días de paz y tranquilidad en buena compañía, claro está, de Lady Jordan Baker.
Pero señoras y señores, el día seis de Enero todo se nubló, y dio paso a una infernal semana que no olvidaré en mucho tiempo.
6 Enero.- Mi último día de trabajo. Sólo un turno de mañana, que terminé a las 15 horas. Me desplazo desde la clínica hasta mi casa en mi bólido coreano. Cuando llego al perimetro del hogar familiar me encuentro con el primer desastre: las familias de todos mis vecinos habían ido a comer por allí, por lo tanto, no había ningún sitio donde dejar el bólido bien aparcado (Gallardón multa ahora si el coche está mal estacionado, no lo olvideis), lo que poco a poco me obliga a ampliar el perímetro. Al final mi coche queda donde cristo perdió el gorro, bien aparcado, pero
a tomar por culo de mi casa.
El resto de la tarde transcurre con calma. Por fin abrimos todos nuestros regalos, a mi me trajeron una cartera de cuero, un albornoz muy bonito, y una edición especial del
ultimo de la fila con toda su discografía y un libro con fotos y entrevistas a Manolo García y Quimi Portet, etc. Una chulada de regalo.
Pasamos la tarde en familia, charlamos, nos reimos...lo típico. Cuando Jordan Baker se marchó a casa, me acordé. Tenía que ir a rescatar al bólido. traerlo más cerca de mi casa. A las 23 horas, me acerco al lugar donde lo había dejado. Ahí estaba, solito y abandonado el pobre. A medida que me iba acercando, lo notaba raro... Algo le ocurre... el pestillo está abierto... si yo juraría que dejé el coche cerrado...
... Me abrieron el coche y me robaron lo que había dentro. Parecía que había un torbellino en mi coche, todo revuelto y tirado... el bombin de la puerta (donde va la llave para abrirlo), me lo encontré tirado en el suelo, me reventaron la puerta...
... y de dentro me robaron la mochila con la ropa del trabajo, unas gafas de sol Ray ban, un libro de lectura...
Realmente no se llevaron demasiado, porque no tenía muchas cosas de valor en él, pero tocaba otra cosa; ir a comisaría a denunciar. Yo, desconcertado, lo primero que hice fue llamar a la policía municipal, de los que recibí una nefasta contestación (cosa que en ellos, por desgracia, no me extraña, pues solo valen para multar)
"tiene que personarse en la comisaría de policía nacional más cercana a su domicilio y presentar la denuncia"
Llamé a casa, para decirles lo que pasaba, y fui a la comisaría, acompañado por mi padre. En comisaría no nos atendieron mal, y no tardamos mucho, aunque con toda la broma me planté en mi casa a la una de la madrugada. Conseguí dejar el coche cerrado y cerca de la puerta de mi casa, y al día siguiente me tocó levantarme temprano para continuar con la procesión.
Telefonear al seguro, llevar el coche al taller... que si esto lo cubre, que si esto no... que si tiene que venir el perito a verlo...
Así pasó mi primer día de vacaciones. Les dije a los del taller que se quedara con el, ya que con la puerta tal y como estaba, me lo podían abrir otra vez. Así se quedó, y así me quede yo, más cabreado que nadie.
El día Jueves planeamos una escapada para el Viernes a Cuenca, para ver las casas colgantes, la ciudad encantada, etc, etc. Con mucha emoción, preparamos el viaje, llamando a un hotelito para quedarnos el fin de semana, viendo las rutas, el tráfico, etc.
Y llegó el Viernes. Con la alegría de salir de viaje, y la maleta hecha, me levanto y pongo la radio, como hago todas las mañanas...
"una tormenta de nieve colapsa Madrid, y otras provincias de Castilla la Mancha, Castilla León, etc, etc..."
Se nos chafó el fin de semana. Así que al final, me quedé en Madrid, pelao de frío, y sin esperanza por hacer nada.

Aunque el Sábado, se le ocurrió a Jordan Baker una genial idea, ir a ver unas ruinas romanas que hay en un pueblecito cerca de Madrid. Lo que más me gustó, fué la cantidad de mosaicos que había en él. Un paseo por el campo, que siempre viene bien, para estirar las piernas y respirar aire puro.




Las fotos son de las ruinas romanas de Carranque, en Toledo. El chico del pelo excesivo en la cabeza soy yo. Me estoy dejando crecer el pelo demasiado...
Y a vosotros, ¿Qué os trajeron los reyes?