viernes, 7 de septiembre de 2007

Los finales. Que complicados pueden llegar a ser.

Creo que ya podemos sentenciar fijamente que se acabó el verano. Como todos los años, he pasado la dura prueba de mandarlo todo a tomar viento e irme de vacaciones y me he quedado en mi casa y trabajando durante toda la época estival, además ganando un buen dinero y con alegría en el cuerpo. Que pa chulo yo, oiga.

En resumen, este verano no he hecho más que trabajar. Bueno, no es del todo cierto; este verano conocí a S., que realmente me sorprendió. Una gran persona, una muy buena amante (la verdad es que es “algo” mayor que yo, supongo que será por eso), y una muy buena amiga. Pero como todo lo bueno, y como comentaba hace unos días Katrina, las historias románticas más bonitas siempre se acaban; esta vez he de reconocer que fue por iniciativa mía poner fin a la historia. Es la primera vez que hago una cosa así, y la verdad es que no me siento nada orgulloso, pero es que estaba viendo que ella se estaba haciendo conmigo unas ilusiones que no yo no compartía y, como está claro, no se debe jugar con los sentimientos de la gente. Nunca he creído en ello, y a estas alturas no iba a seguir con ella solo por el sexo. Desde aquí me gustaría pedirle perdón, a pesar de que se que no lo va a leer, ya que no sabe que esto existe.

Así que ahora, de nuevo y como otras tantas veces, vuelvo a estar como estaba, con el taxímetro a cero. Por un lado contento, porque creo que he hecho lo correcto y he sido sincero conmigo mismo; y por el otro, y más profundamente, estoy triste por S., porque no le ha sentado muy bien mi decisión, a pesar de que ha actuado con estoicidad, cosa que habla muy positivamente de ella.

¿Y en qué se traduce todo esto? En que el ciudadano Abúlico vuelve a ser el anterior, un solitario trabajador, que se entretiene de vez en cuando con cuatro colegas y llevando a sus padres a los centros comerciales los fines de semana.
- Fíjate que hijo tan majo! Con 23 años y no se echa novia, sale poco y casi todas las noches duerme en casa...
- Si, ya verás como a este no nos lo quitamos de encima ni con ácido...

Lo peor de estos casos, bajo mi punto de vista, es ese regustillo amargo que se te queda, sobre todo cuando, a pesar de no perder nunca el contacto con los colegas, te encuentras cosas del tipo...
- ¿si?...
- ¡Hola!¿qué tal tronco?¿qué haces?
- Pues nada, aquí que he quedado con esta y vamos a cenar, y luego a tomar algo y de ahí a casa.
- ¿ Y mañana?
- Pues mañana tengo un cumpleaños con las amigas de esta.
- Joder... Pues nada, la semana que viene te llamo...
- Si pero es que vamos a irnos a pasar el fin de semana al pueblo...
Ufffffff!!!!
Al final acabas enfermo de los nervios, encerrado en casa bebiendo coca-cola y viendo “cine de barrio”, saliendo a fumarte algún cigarrito al jardín pero sin muchas ganas, y deseando que llegue el Lunes para ir a trabajar y olvidarte de que los fines de semana existen. El Lunes llega, y al encender la radio del coche, encuentras perlas tales como...
- ¿Qué tal el fin de semana?...¿bien?...seguro que lo has pasado disfrutando de las altas temperaturas del fin de semana, en la playa tomando el sol...
- Si, y cagándome en tu padre también.
- ... Y si estás en Madrid, seguro que has aprovechado el fin de semana para salir y divertirte...
- Tu madre no tiene culpa de nada...
Después aparcas, que cuesta un poco, y llegas a tu puesto de trabajo.
- Hombre! Que tal el finde? Habrás salido de marcha, no?
- Eps... no, no me encontraba bien y me he quedado en casa, además ¿es que queda alguien en Madrid? ¡si somos cuatro gatos!
- No se, yo estuve por el centro y ligue con unas guiris... que estaba lleno.
Mejor dar una calada al cigarro y ponerse a currar, que el finde siguiente se avecina y hay que prepararse para pasar otra vez el trauma.

Estas cosas, que por suerte a muchos no afectan, acaban planteando preguntas existenciales, que supongo que será por la edad, o porque no sabes relacionarte, atacan tu cabeza,
- ¿Hay que ennoviarse desesperadamente para ser aceptado socialmente?
- ¿Existe la vida social para un joven masculino después de los 23 años?
- ¿En que sitios para la gente por Madrid? Porque, o yo soy gafe o la gente no sale, porque cada vez que salgo esta todo vacío, sobre todo de chicas.

Estas dudas me atacan solo las vísperas de los fines de semana, y este intento que no, porque además me toca trabajarlo entero, pero, por lo que he escrito, creo que no lo estoy consiguiendo con mucho éxito.

Bocatas de calamares para todos. Besitos y abrazos.

2 comentarios:

Esther dijo...

Oye, éso de los bocatas de calamares me dió hambre ¡qué me voy a comer!

A mí alguien me hizo daño, me abandonó. En mi caso, yo nunca di el primer paso, ni si quiera me fijé en él, fue él el que empezó a calentarme la cabeza y yo me dejé (de dejarme, de caer sí que tengo la culpa). Luego descubrí cosas y al ser descubierto se fue... ...me hizo daño. Y a día de hoy me he preguntado que por qué si no quería nada conmigo, si no le importaba empezó todo... ...pero, al menos, después se largó y no siguió volviendo de nuevo a darme la tabarra. Aunque me encantaría que volviera, por otra parte pienso que mejor así. Me quedé sola e intento animarme, divertirme, la verdad es que ya casi ni me acuerdo de él, solo alguna vez. Y se puede superar. No llegó a ser mi novio. Aunque también puede pasarnos que cuando hemos estado con alguien nos cueste más de olvidar. Pero, si no la querías, pues hiciste bien porque éso sólo vale la pena vivirlo con una persona a la que quieras y que te quiera, si no estás seguro de querer a una persona ¿qué más da?

Bueno, y al menos tus padres no hacen lo que hacen los míos. Aún así, eres afortunado, aunque no lo creas, comparado conmigo. Porque mi padre, cada vez que vamos a una tienda y hay un chico joven, dice por ejemplo:

- Mira, mira que hija más maja que tengo. Es guapísima, tiene un tipo escultural y ellas (yo y mi hermana) no se lo creen... ...bla, bla,bla...

(si está la madre del chico dice)

- Podríamos juntarlos a éstos dos...

O lo que tuve que aguantar en la boda de mi hermano. Un anciano que en las comidas me llamó(debería ser amigo de mis padres) y me dijo, en serio (aunque suene a chiste):

-Tengo dos muchachitos. Uno es de Salamanca y otro de ?( no sé qué sitio diría). Y uno es granjero y otro profesor ¿cuál preferís? ¿Los queréis? Que yo los llamo y ellos vienen para acá...

Mis tíos:

- ¿Quiénes serán las próximas en casarse? Ellas -(mi hermana y yo)

o...

-Tenéis que casaros, ¡que os estáis durmiendo! ¡A ver lo que hacéis!

Sí.Parecía que tuvieran todos la manía de buscarme un novio ¡Horrible! Y la historia continúa ¡Qué vergüenza que me hacen pasar a veces!

Yo también me cuestiono muchas cosas acerca de mi soltería o, bueno lo hacía; ahora sólo de vez en cuando. Pero, no quiero pensar en ello, que si no me pongo más triste. Creo que a veces es mejor no pensar en ciertas cosas... ...otras veces veo el lado positivo y me digo:

-Si sola estoy muy bien ¡Puedo hacer un millón de cosas, estar con mis pensamientos al 100%, tranquila, no dependo de nadie...

Y sí, éso sí que a veces te hacen sentir mejor. Éso es lo que tiene ser soltero. Tiene sus inconvenientes, pero, también sus ventajas, que también están muy bien. Piensa así o sino, simplemente ocupa tu mente en otras cosas (que también lo he hecho) y te sentirás mejor :) A veces, vale más no pensar tanto.

Saluditos.

Blue woman dijo...

Hola. Pues a veces, duelen ese tipo de decisiones y aunque, en el fondo no quieras hacerlo y te duela, muchas veces sabes que lo debes hacer y punto, porque sabes que es lo correcto. Otra cosa, es que lo hagas o no. Yo no sé, si te lo conté. Pero, a mí me paso que cuando tenía 16 años o así, se me empezó a sentar un chico al lado mío en clase de Biología. El primer, día no me dijo nada ni yo a él tampoco. Pero, al siguiente día empezó a hablarme, pronto simpatizamos y él me escribía cosas en la agenda y yo a él. Y entonces, no sé como ni por qué realmente, empezó a gustarme cada vez más y creo que hasta terminé enamorándome de él.A mediados de curso o así, empezamos a salir juntos y a vernos mucho, ahora no sé nada de él, no parece tener interés por mí ni por cómo estoy ni nada, me ha dolido bastante su indiferencia, su desinterés hacia a mí. Aunque, comprendo que él tiene su vida y que yo tengo la mía. Ya ni nos vemos.Ahora, no sé realmente si me aprecia, pero, por aquel entonces, en ésa época él me apreciaba y me quería pero, sólo como una amiga. Mientras, que yo me hacía cada día más ilusiones y le quería como algo más. Al año siguiente, el se cambió de instituto ya que, lo que quería estudiar en el mío no estaba. Así, que a partir de ahí, nos distanciamos y nos distanciamos cada vez más. Hemos tenido nuestros problemillas. Nos hemos peleado varias veces, nos hemos perdonado...en fin, es una larga historia. No te cuento tanto, porque me podría extender mucho más que ahora. Hace, no demasiado,quizás a finales del año pasado, o a principios de éste tomé la estúpida decisión de declararme a él por carta porque, pensé que debía decirle lo que sentía, que no me lo iba a tener guardado toda la vida. Así, que un día me dispuse a escribirle una extensa carta que ocupaba varios folios. Al día siguiente me llamó para salir y entonces, al despedirme de él le di la carta por que, sentiría demasiada vergüenza de que la leyera delante mío. Sí, es una locura, lo sé pero, lo hice. Él me contestó lo que yo en el fondo sabía y me esperaba: Que él sólo me quería como una amiga, una amiga muy buena.Me dolió mucho. No te imaginas tanto. Parecía que se me iba a venir todo abajo. Pero, ahora parece que lo tengo superado y asumido aunque, algunas veces he pensado algo en él y me he sentido triste. Pienso que quizás no debería haberle conocido pero, desgraciadamente apareció un día a mi lado y le conocí. Ahora, sigo con mi vida y acepto la distancia, la indiferencia. Y aunque, me muero por verle y por saber algo de él pienso que a veces, la distancia con esa persona es lo mejor para evitar hacerte más daño, crearte falsas ilusiones.... Porque quizás, si sigues viendo a esa persona como si nada te sigues haciendo más daño y quizás, nunca podrías superar ese dolor. Aunque, no viendo a esa persona también puedes sufrir pero, bueno, tal vez es mejor sufrir en solitario durante un tiempo hasta lograr o intentar quitar mejor ese dolor que sientes dentro y sentirte mejor. Supongo que ese dolor al final, se acabaría yendo. A todo se acostumbra uno. ¿No? Así, que:

En conclusión, a veces cuando una relación te hace tanto daño, lo mejor es la distancia, o intentar cortar por lo sano antes de seguir acrecentando el daño en nosotros mismos o en otra persona creándola falsas esperanzas, falsas ilusiones.

Ahora, no me fijo tanto en los chicos. No quiero crearme falsas ilusiones que puedan hacerme daño. Así, que intento ser más pasiva y pasar más de éste tipo de relaciones. Es como si de lo que me ha pasado hubiera perdido la ilusión. y .He aprendido la ilusión, no sé. Ahora, mi padre parece que a veces esté empeñado en buscarme novio. Algunas veces, lo noto en los comentarios que hace y que te dice mi hermana, Esther. En fin, no sé por qué te cuento ésto pero, supongo que te podría servir de ayuda para sacar tus conclusiones.

Un besito y buen fin de semana.