Y yo aquí sigo, de guardia en las urgencias. Y la verdad es que, a pesar de que uno se lo pasa bien aquí pues, por esta clínica en Agosto no viene nadie, creo que la poca asistencia de la gente empieza ya a preocupar porque, a pesar de que sea el mes de Agosto, en el que se supone que en Madrid no queda ni un alma (aunque ultimamente no es del todo cierta esa afirmacion), el volumen de visitantes es demasiado pequeño en relación a otros años. Claro está que los empleados lo achacamos todo al cambio de propietario de la clínica y a las modificaciones que va a sufrir ésta a principios de Octubre... esto promete un Otoño interesante... despidos de jefazos, de supervisoras... ¡hum! de ciertas administrativas que se han creido con autridades que no tenias ante el cuerpo de recepcionistas, y que (esperemos) echen a la puta calle (no os lo tomeis a mal, pero es que en esta santa casa, hay personas que han tenido la proteccion del jefe, y han hecho lo que les ha dado la gana, incluso proponiendo despidos para personas que se negaban a hacer lo que ellas querían (mi caso).
Dejando todo esto a un lado, (que habrá más capítulos de este asunto) ¡mañana nos vamos a Talavera! aunque sea un ratito, para ayudar a mi amigo LM con el traslado de su nevera. Tendremos que alquilar una furgoneta y eso, pero creo que nos lo pasaremos bien. Espero poder colgar algunas fotillos del suceso. Y el Sábado nos vamos a Guadalajara, a la casita de Jordan Baker. A pasar un rato tranquilo de esta semana tan extraña y ajetreada que me ha tocado.
Mientras tanto, y como un adelanto, os pongo unas fotillos de los dos viajes anteriores a Guadalajara y a Valencia.
Estas dos primeras son, una de la casita de Jordan Baker, y la otra, las vistas desde el monasterio de Brihuega:
Y estas dos son de Valencia, una es en la Catedral, y la otra es en la playa de El Saler. Que estaba más que tranquila ese día...
Espero que os gusten, y que haya sabido colgarlas como es debido.
Acabo de terminar un libro (cuando digo acabo, digo que un ratito antes de ponerme a actualizar el blog lo estaba leyendo) de Manuel Rico, llamado verano, de la editorial Alianza. Es un libro bastante entretenido, pero el final no me gusta demasiado, quiza esperaba algo más de emoción en el mismo.
Su trama, es un grupo de cuarentones, estudiantes en la época de pretransición (por el año 1973 mas o menos), que veranean en un pueblo de la sierra de Madrid. Su verano de 1999 se verá cargado de recuerdos de su época de estudiantes, de un suicida, del reencuentro con el pasado de una de las protagonistas, y el principio del fin de la adoslescencia de los hijos de éstos. A pesar de su extensión ( 404 páginas) tiene una lectura agradable, rápida y bien estructurada. A pesar de eso, bajo mi punto de vista, los diálogos no son demasiado coloquiales, quizá creo que en algunos escritores de nuestro tiempo falta ese punto de frescura y de impacto que causa la impresión de un lenguaje coloquial en los diálogos; pero eso es solo una valoración personal mia.
¿Alguien me recomienda algún libro para el final del verano?
