Creo que ya podemos sentenciar fijamente que se acabó el verano. Como todos los años, he pasado la dura prueba de mandarlo todo a tomar viento e irme de vacaciones y me he quedado en mi casa y trabajando durante toda la época estival, además ganando un buen dinero y con alegría en el cuerpo. Que pa chulo yo, oiga.
En resumen, este verano no he hecho más que trabajar. Bueno, no es del todo cierto; este verano conocí a S., que realmente me sorprendió. Una gran persona, una muy buena amante (la verdad es que es “algo” mayor que yo, supongo que será por eso), y una muy buena amiga. Pero como todo lo bueno, y como comentaba hace unos días Katrina, las historias románticas más bonitas siempre se acaban; esta vez he de reconocer que fue por iniciativa mía poner fin a la historia. Es la primera vez que hago una cosa así, y la verdad es que no me siento nada orgulloso, pero es que estaba viendo que ella se estaba haciendo conmigo unas ilusiones que no yo no compartía y, como está claro, no se debe jugar con los sentimientos de la gente. Nunca he creído en ello, y a estas alturas no iba a seguir con ella solo por el sexo. Desde aquí me gustaría pedirle perdón, a pesar de que se que no lo va a leer, ya que no sabe que esto existe.
Así que ahora, de nuevo y como otras tantas veces, vuelvo a estar como estaba, con el taxímetro a cero. Por un lado contento, porque creo que he hecho lo correcto y he sido sincero conmigo mismo; y por el otro, y más profundamente, estoy triste por S., porque no le ha sentado muy bien mi decisión, a pesar de que ha actuado con estoicidad, cosa que habla muy positivamente de ella.
¿Y en qué se traduce todo esto? En que el ciudadano Abúlico vuelve a ser el anterior, un solitario trabajador, que se entretiene de vez en cuando con cuatro colegas y llevando a sus padres a los centros comerciales los fines de semana.
- Fíjate que hijo tan majo! Con 23 años y no se echa novia, sale poco y casi todas las noches duerme en casa...
- Si, ya verás como a este no nos lo quitamos de encima ni con ácido...
Lo peor de estos casos, bajo mi punto de vista, es ese regustillo amargo que se te queda, sobre todo cuando, a pesar de no perder nunca el contacto con los colegas, te encuentras cosas del tipo...
- ¿si?...
- ¡Hola!¿qué tal tronco?¿qué haces?
- Pues nada, aquí que he quedado con esta y vamos a cenar, y luego a tomar algo y de ahí a casa.
- ¿ Y mañana?
- Pues mañana tengo un cumpleaños con las amigas de esta.
- Joder... Pues nada, la semana que viene te llamo...
- Si pero es que vamos a irnos a pasar el fin de semana al pueblo...
Ufffffff!!!!
Al final acabas enfermo de los nervios, encerrado en casa bebiendo coca-cola y viendo “cine de barrio”, saliendo a fumarte algún cigarrito al jardín pero sin muchas ganas, y deseando que llegue el Lunes para ir a trabajar y olvidarte de que los fines de semana existen. El Lunes llega, y al encender la radio del coche, encuentras perlas tales como...
- ¿Qué tal el fin de semana?...¿bien?...seguro que lo has pasado disfrutando de las altas temperaturas del fin de semana, en la playa tomando el sol...
- Si, y cagándome en tu padre también.
- ... Y si estás en Madrid, seguro que has aprovechado el fin de semana para salir y divertirte...
- Tu madre no tiene culpa de nada...
Después aparcas, que cuesta un poco, y llegas a tu puesto de trabajo.
- Hombre! Que tal el finde? Habrás salido de marcha, no?
- Eps... no, no me encontraba bien y me he quedado en casa, además ¿es que queda alguien en Madrid? ¡si somos cuatro gatos!
- No se, yo estuve por el centro y ligue con unas guiris... que estaba lleno.
Mejor dar una calada al cigarro y ponerse a currar, que el finde siguiente se avecina y hay que prepararse para pasar otra vez el trauma.
Estas cosas, que por suerte a muchos no afectan, acaban planteando preguntas existenciales, que supongo que será por la edad, o porque no sabes relacionarte, atacan tu cabeza,
- ¿Hay que ennoviarse desesperadamente para ser aceptado socialmente?
- ¿Existe la vida social para un joven masculino después de los 23 años?
- ¿En que sitios para la gente por Madrid? Porque, o yo soy gafe o la gente no sale, porque cada vez que salgo esta todo vacío, sobre todo de chicas.
Estas dudas me atacan solo las vísperas de los fines de semana, y este intento que no, porque además me toca trabajarlo entero, pero, por lo que he escrito, creo que no lo estoy consiguiendo con mucho éxito.
Bocatas de calamares para todos. Besitos y abrazos.
Por sorpresa
-
Sonó el interfono y volvió a sonar: dos, tres, cuatro veces. Lidia dormía
tan profundamente a su lado que no se enteró de nada. Jesús se levantó de
la cama...
Hace 6 años
